Frase del día

INVÍTAME A UN TANGO - MONÓLOGO RELATO

viernes, 12 de agosto de 2011 | Anacleta, Secret Agent

Qué paradito está el Blog.  ¿Me permitís este zapateo para animarlo un poquito?

Con música y todo, que entro con los deberes hechos...

http://youtu.be/EG0vvb14vDg


No, no soy la mujer que buscas: no soy de las que se quedan esperando la llamada que no han pedido, ni de las que descuelgan con el plan amortizado antes de tiempo.  Demasiado aburrido para una gran dama que vierte en la jarra diaria mil posibles salidas, o entradas, o sentadas, o nada de nada, que también se sirve una el día bien fresquito, a palo seco, que así con la mente clara la vida no pierde el tiempo conmigo y me facilita ser mi propia invitada.

No soy la mujer que imaginas, no. Me parece que a ti te convenceré antes que al resto.

No soy como esas mujeres que caminan a saltitos por haberte conocido, qué quimera más absurda, si ni yo misma se en quién me convertiré esta noche ¡cómo puedo alegrarme de una no-presencia anunciada!.   Es que yo soy de esas otras, de las que para querer conocerte necesito, además, tener ganas.

Que no soy ella, te repito.  No soy la compañera callada, amorosa, empática y caballerosa.  Ni conmigo utilizo esos trucos de vieja barata.

Y si acaso nado en piscinas ajenas lo hago con la seguridad que da el tener la piel bajo llave , no en la  fe ciega que exige la bondad que pregonas antes de que llegue cada finde semana. 

Así pues, no te confies tan pronto, que no soy de esas que desnudan su alma, por mucho que me hayas visto bailar en cueros al alba.  Te crees que si salto ya me tienes encauzada. 

Las piscinas vacías, al igual que los vampiros de feria, los relleno de nata montada.

Salto porque mi fe no se basa en cuentos de gatas salvajes.  A mi gata no le gustan las medias verdades, ni los fantasmas aplicados que cuando se han ido no dejan puesta ni la ropa de cama.
¡Por dios!  Que tú te has confundido de bigotes. Búscate si eso a una italiana.

¡No no, y no!.  No soy de esas que te rien las gracias y dejan caer los párpados a la velocidad de la cámara.  Ni en el colegio quería fingir, que se lo pregunten a las niñas que me odiaban.

No se por qué insistes, o tal vez me dejo insistir porque esto huele a fracaso.  Una vuelta de tuerca más, y dejo de jugar.

Mira que no tiento a la suerte, y en este caso me abro por ti las venas y tú te crees que me estoy acicalando.  Craso error, interpretar mis verdades.  
El  reguero de sangre me mostrará por dónde he venido y quién era antes de perderme,  que una ya ha lidiado en otras plazas, y ha visto a tantos toreros muertos como toros entre brasas. 

Nunca dejo de serte sincera, otra cosa es que tú no lo quieras entender.  No muestro hendiduras, tienes razón y pareces molesto:  soy una dama que no deja resquicios por donde tu seas capaz de llamar al autoengaño.  No soy de esas que cantan cuando introduces monedas de tu hit de amenazas.

Pareces de los que insisten por aburrimiento, así que auguro que si no existe rotura ya encontrarás la manera de salir airoso con un par de portazos:  el método menos galante de tirar las paredes abajo y demostrar con ese don de gentes que de puertas afuera te caracteriza –las mismas puertas, ojito, caballero de pacotilla, que estás derribando-, que aquí dentro no hay más que telarañas e inquina femenina.

 Inocente y repetitivo. No soy tu encantadora muchacha mudita, necesitada de amor de malotes ni de palos sin agua. 

Pareces de esos que buscan ansiosos el cajón secreto que no les pertenece,  olvidando que es más esclavo el miedo en forma de grito que el silencio anhelado.

Tu codicia convertida en ánimo destructivo.  Faltaría más, o mia o de nadie seráAl menos mientras la consumo, habla tu aura negra como la Luna, la otra, la que se ocultaba, la mala.

Los desencuentros acercan si hay buena intención, y quien así no piense, conmigo se ha equivocado ya tres partidas.  Y se ha pasado otros tantos pueblos.  Los mismos pueblos y las mismas partidas que sin comenzar ya me has negado.

No querrás tenerme mucho tiempo a tu lado.  Aún no lo sabes, porque ni siquiera te has parado a pensar, de tanto que predicas: En campo contrario no olvides dejar el arma a la entrada.  Eso siempre da confianza.

No me ensalces, que ya me estoy alejando de puntillas.  Rellenar una huella que me tienes pre-asignada resulta cansino.   Y tú con un par.  Te has olvidado -¿no escuchas cuando te hablo?- te he dicho mil veces que yo no camino más que descalza.

Te retratas, y ya me da pena insistir. Se te ve esa carrita de perrito ilusionada, contando los días que quedan para pasarme a tu lista de princesas destronadas.

Otro que se cree un príncipe, y que todas somos sus damiselas, que las carrozas vuelan hacia Nunca Jamás, que algunas aceptamos manzanas envenenadas sin poner en on  el escáner de la intuición.

Paparruchas.  Ya son demasiadas paparruchadas.

No soy ella.  Y punto final.

Esto es un sinvivir.

© Esto es un sinvivir, Saray Schaetzler

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MONÓLOGO INCONCLUSO DE SAN VALE-LOVE

domingo, 13 de febrero de 2011 | Anacleta, Secret Agent



Soy dada a los excesos. Es la única manera de conocer en dónde se encuentran nuestros límites.

Es bueno probarlos todos.  Los de la paciencia, la bebida,la comida, los de la capacidad de escucha atenta sobre algo que no interesa, incluso los límites de tus propios records en llegar "on" time -esto les gustará a los british- al avión (cuando están a punto de quitar el Zinger) o llegar a toda marcha en bicicleta atravesando el terraplén desierto del Puerto de Barcelona, mientras los marineros te animan con gritos y palmadas y hacen vítores desde el sexto piso de este Ferry cuando al fín te ven subir a la plataforma (sí, todo esto me ha pasado en realidad).

Viene a cuento porque el único exceso que no he probado es el de las fechas comerciales típicas. No suelo ronear con el amor, que me parece algo muy serio como para tomarlo a la ligera o no haberlo probado hasta el límite en todas sus versiones (como suelo decir, me  queda toda esta vida para seguir ensayando).

Pero a lo que íba, vamos al grano.

...

Je...

Je, je...

Seguro que no os habéis dado cuenta.  Claro, todos durmiendo o dando vueltas en la cama pensando en lo que hice o dejé de hacer ayer, lo que me toca mañana, y la lavadora que está sin tender la ropa.  Y después nos quejamos de que ¡no descansamos! y de que nos levantamos ¡peor que cuando nos fuimos a dormir!, ¿y os extraña?.

La cabeza, que cuando la dejamos a su aire es muy lista, sigue trabajando en los pensamientos que le mandamos antes de acostarnos.  Y claro, la mujer se pasa la noche tendiendo la ropa, fregando platos, llevando coches al taller y recogiendo a los niños del cole o terminando escritos pendientes (o abriendo el kiosco, ¡ay!-va por ustedes, que también me leen- ;)).

Me he perdido de nuevo.

¡Ah! Sí. San Valentín.  Que yo ya lo estoy celebrando!!! O.o

Vaaaale.  Aquí quería llegar yo a parar.  Ahora tengo vuestra atención al 10%.  Un par de pases mágicos y se convertirá en un 15 ó 16% a lo sumo.  Pero vamos a ver, ¡criaturitas!, a quien se le ocurre celebrar un día del amor!! ^^   O.o   Ja!! Como si fuéramos tontos, así salimos cada 14 de febrero a la calle.

Y mira que nos lo advierten ya dos meses antes: SAN VALENTÍN - DEMUÉSTRALE A ÉL (ella en versión Paco) QUE EL TIEMPO NO PASA ENTRE VOSOTROS, QUE EL AMOR ES PARA SIEMPRE, QUE EL ROJO ME DA SONROJO (esto es mío, era para comprobar que me seguíais el hilo). Y ¡halaaaa!  Todos en masa a comprar las cajitas esas con forma de corazón que tientan en los escaparates,  más que los pasteles o las galletas de chuletón en Viernes Santo.

¡Seremos...!

Sí. Todo eso que estáis pensando y más. Lo somos.

Pero a lo que íba.  A mi lo que más pena me da es caer cada 14 de febrero en el mismo juego.  Que si ¡ay! a ver en dónde consigo un novio de aquí a que salga la publicidad del diamante ese en la tele, o aquello de ¿y vosotros qué haréis?.

¡VOSOTROS!

"¿Vosotros?...", contestas en bajito y casi con vergüenza.

¡Vamos! Que en este país en donde hasta los huevos se venden con la gallina para elcaldo familiar del domingo, ser un "yo" a secas está poco menos que tipificado en el apartado de vagos y maleantes" del antiguo código penal.  ¿Y qué le hemos hecho al tal Valentín para que nos mire de medio lado, como si le hubiésemos rayado el último CD de Adamo en español?

Ya os contesto yo: NADA.

NA-DA.

Pero el tipo tiene resaca de tanta fiesta, porque es una vez al año, pero no veas como se las gasta, porque claro, el que tiene pareja, ese día, o mejor la noche, no escatima en regalos, cenas y honores hacia el partenaire, vamos, el/la de ese año.  Porque por mucho bombón en rosa, tarjetitas con corazones y cenas a la luz de las velas, no se suele repetir, más en estos días, en que ponerse dos veces seguidas la misma ropa es tirarse de cabeza voluntariamente al ostracismo del glamour.  O lo que es lo mismo, y para que pongáis en movimiento esa materia gris que apareció un día por casualidad en la cabecita que  apoyáis con esa gracia torera en vuestros hombros (ele! la grasia!! -arrugar la nariz a modo de señoritín andaluz recién salido de la ducha-)...

A lo que íba.  Una estafa.

Así os lo digo.  San Valentín NO existe.

(NO. No es que sean los padres.  -salió el primer listo al otro lado de la pantalla. Ainss. Paciencia, virgencitadelabrigodepana-

)

NO Existe.  Es un invento publicitario, sí, sí.  Como os lo cuento.  Un reclamo para hincharse a comer surtidos de dulces de los que nos privamos el resto del año! ¡para salir a cenar y estrenar aquel vestido del que aún cuelga la etiqueta, ay, bri-bon-zue-los!

¡PARA CONSEGUIR REGALO NUEVO CADA AÑO CAMBIANDO DE PAREJA!

Una vergüenza, vamos.

Así que esta mañana, tú que has madrugado y tienes la santa paciencia de pararte a leer en vez de estar corriendo ya a poner las calles (ahum), puedes salir sin complejos y con la cabeza muy alta.

Y tú, que no madrugas tanto y que casi no te levantas por no enfrentarte a un San Valentín solitario y sin cajita de bombones...¡TÚ TAMBIÉN LO VALES!

Y tú... ¡TÚUUU!!!, que no te sueles enterar de nada pero que hoy sales el primero y no te decides si regalarte un gatito siamés o un ramo de rosas azules o ir a comer al chino. Psé. Anda,vale...también va por ti. Aceptamos pul... Digo...pasa y disfruta.

SAN VALENTÍN YA NO SERÁ LO MISMO a partir de este momento.

Disfrutad, saltad, regalad rosas cualquier día del año, y comed bombones en caso de necesidad!!

VALENTÍN ES UN RECLAMO PUBLICITARIO...

...EL AMOR NO LO ES

With Love,

Faithfully Yours,    XXXXOOOO XXXXOOOO

;)





© Saray Schaetzler - 2011

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Ojalá

jueves, 10 de febrero de 2011 | Pedro Luis Martínez Manjarín



Ojalá, mi corazón tuviera olvido, ojalá mis pensamientos dejaran de influir en mis sentimientos, ojalá la semilla de la sabia del amor, nunca creciera y siempre estuviera dispuesta a amar, ojalá... 

Ojalá los desvaríos del amor y los rencores diurnos, dejaran paso, a la mas bella luz de luna, ojalá dejara pasar a los momentos póstumos de hacer el amor, a las piernas entrelazadas como brazos del amor, a los brazos temblorosos desechos por la mas verdadera pasión de dos, hecho uno,encarnada en la mas voracidad de la pasión....ojalá. 

Ojalá me despertara, de este tremendo sueño de pensar, ojalá se callera la espina de la rosa y dejara pasar a los pétalos de tus sueños. 
Ojalá me entendieras y supieras, que el amor me tumba con tanta fuerza, que me tiene maniatado y, sólo deja libre los rencores de los pensamientos de mis sueños, ojalá nunca trates de entenderme y disfrutes lo que me queda por amar de mi vida....



Ojalá la luna no tuviera apellido, para así, no buscarla como alguien, ojalá saliera a cualquier hora que dejaran perdidos a los lobos y a sus aullidos, ojalá la nomenclatura de las palpitaciones del viento, dejaran pasar por siempre, al apacigüe silencio, ojala la sal de mis venas, se diluya en tu mar de miradas y ojala que estas palabras jamás hubieran salido de mis labios impregnados de ignorancia.



Buenas lunas y que la luna os arrope...


© Chema Montero – 2011

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Por si caso las olas

| Pedro Luis Martínez Manjarín

 

Por si no llega mi mar hasta tu orilla
y alguna marea me aleja de la playa,
o una ruda ola me vara entre los médanos
y me priva del salitre de tu boca,
no me daré por muerto.
Regresaré a la arena y a la espuma,
envasaré mis versos en botellas y,
una a una, viajarán por tus mares.
Rebuscaré cada milímetro cuadrado
entre los restos del naufragio.
Encontraré un clavo al que agarrarme.
Buscaré tu nombre entre las rocas.
Acercaré a mi oído caracolas,
por si acaso, en un último momento
regresa tu voz
envuelta en el susurro quedo de una ola.

 

© Octavio Fernández Zotes - 2011

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Nonna Poesía

miércoles, 9 de febrero de 2011 | Pedro Luis Martínez Manjarín

 

 

“En el principio fue el Verbo”
y con él, su POESÍA:
madre de filosofías,
abuela de toda ciencia,
nonna de todas artes-


Pero pronto fue expulsada de la REPÚBLICA
por Platón
y finalmente degradada
como súbdita de su majestad Sofía.


Y después
se le cercenó lo científico,
se le cercenó lo mitológico,
se le cercenó lo religioso.


Y el arte por el arte
Fue su GUILLOTINA
Igual que María Antonieta
la Reina ingenua;
también POESÍA
fue ejecutada…


¿Cuándo pasó a ser esclava de la estética?
¿Cuándo se transformó en sierva de lingüísticas?


Ya basta de mutilaciones
quiero nuestra poesía nonna
devuélvannos nuestra poesía abuela


AQUÍ Y AHORA

 

© Felipe A. Santorelli - 2011

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La isla de los muertos

martes, 8 de febrero de 2011 | Pedro Luis Martínez Manjarín

 

 

El sol del atardecer caía lentamente en el horizonte, posando sus últimos y cansados rayos de luz sobre la tierra húmeda.  Hizo mucho frio ese día, todo era muy pálido, muy débil, pero el sol siguió brillando resplandeciente alto en el cielo como signo de esperanza en los corroídos corazones de los obreros.

Ya casi no queda nada para volver a casa y descansar el cuerpo agotado por el trabajo intenso, “todo sea para el bien de mi familia” piensa Roberto, mientras termina de talar su ultimo árbol. Los moratones en sus piernas le han estado molestando  desde hace días y el dolor se hace cada vez más insoportable, Pero su cuerpo y su mente siguen imparables, resistiendo cada día al arduo trabajo. Unas cuantas bromas entre sus compañeros lo mantienen con algo de ánimo durante la jornada laboral, que termina bien entrada la tarde.

No hace mucho el jefe les había dicho a él y a sus demás compañeros que de vez en cuando un barco llegara con provisiones y alimentos,  esta fue una noticia que alegro a muchos de los obreros. Esperaban con ansias la llegada del navío, pero cada día que pasaba, menos luces del barco habían. Luego, fueron pasando los meses, y las prometidas provisiones nunca llegaron, pero mantenían la esperanza de que algún día, el maldito barco se dignara a posarse en la costa. Pero Roberto tenía otras cosas en mente, asuntos más importantes que atender, como un nuevo miembro en la familia por ejemplo.

Susana, su esposa, estaba encinta de un bebe de siete meses. “Será un bebé hermoso, Igual a la mamá” pensaba Roberto cada vez que recordaba a Susana, mujer de la cual estaba perdidamente enamorado. Susana y Roberto tuvieron un hijo de ocho años, Carlitos, inteligente y vivaz, tan astuto como un zorro y tan sano y enérgico como una tormenta en pleno invierno. Sin embargo, las cosas no fueron como eran de esperar. Una extraña enfermedad consumió a Carlitos durante unos seis meses. Dolores de cabeza y fiebres altísimas atacaban al pequeño mientras en sus extremidades aparecían feroces Moratones, sus encías emanaban sangre y el dolor que sentía era indescriptible. Roberto y Susana veían cada día como Carlitos, su único hijo  moría y ellos sin poder hacer nada, solo le brindaban su amor y compañía. Minuto a minuto, el cuerpo del niño se debilitaba, su aliento se tornaba áspero y forzoso, su respiración decaía en un profundo e invisible exhalar e inhalar y su piel ya no era más una capa fuerte de grasa, sino mas bien, una sábana blanca y fría que cubría el cadáver viviente en el que se había convertido Carlitos. Una mañana muy fría de Julio, el corazón del niño dejo de palpitar, Afuera llovía intensamente, como suele ocurrir en Chiloé y también llovía en los corazones de Roberto y Susana, en los cuales una terrible tormenta se desataba. Carlitos yacía en su cama, inerte, pálido. Sus ojos grandes de color marrón, dejaban notar un profundo y oscuro vacio, mirando hacia la nada. Su boca, entreabierta, daba la sensación de que en sus últimos segundos hubiese querido decir algo, quizás un “Papá, mamá…los amo”.  Con la sabana que usaba para dormir, Roberto cubrió el cuerpo de su hijo con lágrimas en los ojos. Susana lloraba intensamente en una esquina de la habitación, con las manos en el rostro Se culpaba a si misma de la muerte de Carlitos, pensaba en que si le hubiese tomado más atención el no estaría muerto, pero lo cierto es que no era su culpa.

Roberto, que fue siempre un hombre fuerte, intento no estallar en llantos, pero su dolor y su pena eran tan inmensos, que su corazón no le permitió seguir aguantando más. Llorando, abrazo el cuerpo sin vida del niño y le acaricio su rostro. En la tarde de ese mismo día, Carlitos fue enterrado en un cementerio pequeño. Al funeral no asistieron muchas personas, pero todos compartían con pena la  partida de un ser inocente y lleno de vida.

Roberto recordaba nítidamente el fallecimiento de su hijo, pero sabía que el ya no estaba sufriendo, como lo había hecho mientras vivió. Además, Dios le había bendecido con un nuevo hijo, que esta vez, nacería sano y así permanecería.

El sonido de las herramientas cayendo en el suelo le hizo despertar de su ensueño,  recordándole que era hora de ir a casa.

Durante la noche, los dolores en sus piernas le acuchillaban la piel y una intensa fiebre le atacaba. Paso toda la noche así, sin pegar  un ojo. Susana estaba muy preocupada, los dolores que sentía su marido se parecían mucho a los que tuvo Carlitos, al darse cuenta de aquello, un terrible sentimiento la atrapó. Cuando amaneció, Roberto había empeorado, la fiebre subía, y sus encías sangraban. Se debilitaba cada vez más y veía en el rostro de Susana una expresión lúgubre y preocupada. Los dos, Susana y Roberto, decidieron que no era conveniente que Roberto trabajara, por eso, el se quedo en casa, arriesgándose a un castigo del jefe. Se convencieron de que al otro día, Roberto ya se habría mejorado, y esperaron. Él, en cama y Ella, ocupándose de su marido, pero el nuevo día llego y Roberto no mostraba signos de mejorar.  Ahora el sangrado se había convertido en una hemorragia imparable, terribles dolores de cabeza le trituraban el cráneo y sentía que sus energías se alejaban. Así pasó los siguientes dos meses.

En su interior, Roberto veía las similitudes entre la enfermedad de Carlitos y la suya, y pronto se convenció de que se marcharía. Le preocupaba Susana y el bebé en camino, pero el ya no podía hacer nada más que esperar. Una noche, mientras pensaba, vio al pie de su cama a Carlitos, que le miraba con ojos curiosos y su sonrisa inocente.

“Papá, he venido a buscarte, pa´que vallamos a jugar, como antes” Dijo Carlitos, tendiéndole su pequeña mano. “Bueno hijo, ya voy, pero primero déjame avisarle a tu madre que estaré contigo”. Y así fue, llamó, con todas las fuerzas que le quedaban  a Susana. Cuando esta llego a la habitación, Roberto le susurro: “Susanita, amor mío, ¿me esperarías un ratito?, vino Carlitos y quiere que vallamos a jugar. Espérame, que no tardaré”. Susana quedo como una piedra, no veía a Carlitos por ninguna parte, pero no tardo en comprender lo que las palabras de Roberto significaban, el mundo se había destrozado. Susana no emitió palabra algunas, a excepción de un “te amo” incomprensible, mientras las lagrimas surcaban sus mejillas. Roberto había cerrado sus ojos, por fin descansaba del dolor que su cuerpo había soportado tanto tiempo y se reuniría con su hijo muy pronto, para volver a jugar otra vez.

El cuerpo de Roberto fue enterrado sin ceremonia alguna en una isla pequeña, sepultado en una caja de madera que casi no se ajustaba a su alta figura. Los únicos presentes en el entierro fueron dos hombres, uno que cavó el agujero y el otro que ayudo a bajar el modesto ataúd. A Susana no se le permitió asistir, por miedo a que la enfermedad fuese contagiosa.

Y así, Roberto fue enterrado en esa isla, como muchos otros que le seguirían. Una cruz de madera fue enterrada en la tumba.“Aquí yacen los restos mortales de Roberto Coñoenao, que en paz descanse”

En octubre de 1906, llega a la costa de Chiloé un barco que salvaría a los sobrevivientes que quedaban, entre ellos a Susana, que tenía nueve meses de embarazo. De entre tantos que se rescataron pocos sobrevivieron a la enfermedad y Susana lamentablemente no fue la excepción, Ella y su bebe, a punto de nacer, murieron súbitamente.

Esta es la historia de Roberto, que como muchos otros obreros, fue enterrado en la Isla de los muertos, en Chiloé, donde eran enterradas las personas víctimas de una extraña enfermedad. Ahora, las nombres se han borrado de las cruces y ya nadie recuerda quienes eran, sin embargo, la historia de Roberto es reflejo de un lamentable hecho que, hasta nuestros días, ocurre en Chile y en muchos lugares del mundo. La esclavitud, la masacre contra mujeres y hombres, la explotación de seres inocentes, la cantidad de vidas cobradas por la ambición y el progreso de un país.

© Valentina Souza - 2011

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Dibújame en la arena a la orilla del mar…

jueves, 13 de enero de 2011 | Pedro Luis Martínez Manjarín

 

Muchas ganas de volar
Quédate…
Sentimientos de Libertad
Cautiverio…
-En mi Aire


Sentimientos de ahogo
Descansa…
Muchas ganas de nadar
Sumérgete…
-En mi Agua


Muchas ganas de sembrar
Cosecha…
Sentimientos de tristeza
Esperanza…
-En mi Tierra


Sentimientos de pasión
Calma…
Muchas ganas de arder
Sofoca…
-En mi Fuego


Ganas de volar con libertad
Ganas de nadar sin ahogo
Ganas de sembrar sin tristeza
Ganas de arder con pasión


Quédate en tu cautiverio
Sumérgete en mi descanso
Cosecha tu esperanza
Sofoca mi calma


Y ……..Vive.


© Laurie - 2011

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Llamas

| Pedro Luis Martínez Manjarín

 

 

Quietud de silencio oscuro

-frío de piedra-

a espera del cuerpo que sin vida yace.

 

Inmóviles los relojes que no marcan horas,

y los músculos que no arrastran miserias,

y los corazones que no duelen amores.

 

Apagado el deseo ya.

Todo.

De carne y de dicha.

 

La fría humedad del hueco

horadado en la tierra espera

el último aliento que la entibie.

 

No quiero fría humedad ni silencio oscuro

que me engulla

-más allá de la muerte-

elijo la caricia lujuriosa de una llamas

que devoren mi deseo.

 

© Libe Li - 2011

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Llamas y Arena

miércoles, 12 de enero de 2011 | Pedro Luis Martínez Manjarín

 

 

Quietud de silencio oscuro
-frío de piedra-
a espera del cuerpo que sin vida yace.


Inmóviles los relojes que no marcan horas,
y los músculos que no arrastran miserias,
y los corazones que no duelen amores.


Apagado el deseo ya.
Todo.
De carne y de dicha.


La fría humedad del hueco
horadado en la tierra espera
el último aliento que la entibie.


No quiero fría humedad ni silencio oscuro
que me engulla
-más allá de la muerte-
elijo la caricia lujuriosa de una llamas
que devoren mi deseo.


Y cuando el primer acto esté concluso,
llévame al lugar que sumaron nuestros pasos
agarrados de la mano y
dibújame en la arena, a la orilla del mar.
Deja que mis sueños, por fin puedan volar
-Siempre.
Unas flores de colores, para acompañar
Risas y canciones para, poder recordar
-Juntos.
Espárceme en la arena, a la orilla del mar
Y que el agua mis cenizas, se pueda llevar
-Te quiero

© Laurie y Libe Li - 2011

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Pasión

lunes, 10 de enero de 2011 | Pedro Luis Martínez Manjarín

 

El viento del oeste ha traído olores
a mar embravecido y dominante.
Batientes las olas rompen
en armonía monótona contra la costa.
Impulso desgarrador de amantes
que solo desean fluir juntos
como si de una melodía fueran notas.

© Alef-Thau – 2011


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La llama de una vela

domingo, 9 de enero de 2011 | Pedro Luis Martínez Manjarín

 

Y que la llama de una vela
alumbre tus ilusiones
Que el crujir de una candela
encienda los corazones
Y que la cera derretida en ella
perdure en las emociones
Como libros amontonados
ante una tierna mirada
Se sepa y quede escrito
ante una vela gastada.
Hacéis feliz a la gente
no con la boca cerrada
Y dejo de escribir la nota
que tengo ya la mirada
mojada.

© Laurie - 2011

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Incluso los dioses…

jueves, 6 de enero de 2011 | Pedro Luis Martínez Manjarín

 

Recorrí el camino
hasta donde mueren las olas.
Burlé el destino
buscando la verdad de las cosas.
Viajé en el tiempo
olvidando la memoria.
Nací de nuevo
bautizado con sal curadora.
El sol seca el cuerpo
que yace entre rocas.
El viento despierta la mente
reconfortando el alma pecadora.
La luna reclama amor
escondida entre sombras.
Amare et sapere
vix deo conceditur*

 

© Alef-Thau - 2010

*Publio Sirio: Incluso para un dios es difícil amar y ser sabio a la vez.

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